#estanolee
   

                     Corto PIPAS from Manuela Moreno on Vimeo.
Después de ver  una y otra vez todos los capítulos de esta serie hasta el día de hoy, solo recuerdo que España haya aparecido dos veces:

1. Sheldon encarga a su ayudante que busque un regalo apropiado para Amy, y como ella es neurocientífica...




 Ramón y Cajal fue un outsider, se buscó la vida para poder investigar. Su familia llegaba a duras penas a fin de mes, tuvo que soportar la burocracia, la endogamia y la escasa calidad de la vida científica de la España de su tiempo, realizó su trabajo a solas, la mayor parte de las veces en su casa y en condiciones precarias.

 La ciencia en España está hoy prácticamente como en la época de Cajal. Desde que le dieron el nobel en 1906 no ha habido más reconocimientos a españoles en este campo. Bueno, sí, Severo Ochoa, que realizó todo su trabajo en Estados Unidos y Alemania. 

Si algún día vuelve a sobresalir algún científico español, podemos apostar que será alguien que siga uno de los dos modelos anteriores: 

 Se habrá liado la manta a la cabeza y estará trabajando en algún laboratorio extranjero del que lo irá a sacar una comisión española con banderitas y camisetas en su honor una vez se le reconozca internacionalmente, o bien 

 Se habrá quemado las pestañas en instituciones mal dotadas, habrá tenido que sufrir la displicente mirada de aquellos que heredan cátedras como se hereda la calvicie y habrá tenido que hacer rogativas a los dioses en los que crea y en los que no crea para conseguir que los pocos fondos que le dan lleguen a tiempo para no tener que tirar todo su trabajo a la basura. 

 Pero eso no tendrá importancia, porque  España siempre podrá seguir apareciendo en las series y será reconocida en todo el mundo por otras magníficas aportaciones que darán grandeza a esta marca, como pasa en Big Bang:


 
Cuidado con confundir el osito de peluche con la cabeza del burro.


 


 Sí, las voces son penosillas.

NOVEDADES PARA EL CURSO 2013-2014

Durante este curso iremos colocando todos los materiales, enlaces, apuntes, relaciones de ejercicios  y todo aquello que parezca importante en la siguiente página web:
https://sites.google.com/site/lenguacarmen1314/home

Tenéis un enlace permanente en la columna derecha del blog.

Apagón y Cese de Alerta forman una dilogía en la que Connie Willis recrea el Blitz de Londres. Ambas novelas han recibido premios como obras de ciencia ficción, y es cierto que Connie Willis introduce como protagonistas a historiadores que viajan en el tiempo desde 2060 hasta la Inglaterra de 1940. De esta autora yo había leído Por no mencionar al perro, que me encantó, y Oveja mansa, que también. No había dudas por lo tanto en leer o no más obras de esta autora. 
Y todo fue bien mientras leía Apagón: Varios historiadores han decidido estudiar hechos relacionados con la segunda guerra mundial: la evacuación de Dunkerque, los niños evacuados al campo, la vida de las dependientas en los grandes almacenes (no parece muy importante, pero por lo menos no viaja en el tiempo para llevar lejía),... La red que permite viajar en el tiempo no se abre si se trata de un acontecimiento histórico tan específico o tan complejo que incluso un observador informado podría cambiarlo. Los viajes en el tiempo creados por Connie Willis permiten, como ya pasaba en Por no mencionar al perro, observar la historia pero no cambiarla. 
Los problemas empiezan cuando tres historiadores se quedan atrapados en el Blitz. Sus portales no se abren, no saben por qué, pero no pueden volver a su época. 
Yo no conocía el Blitz y tengo que reconocer que he aprendido mucho y que es lo mejor de ambas novelas, de hecho he buscado mucha información sobre la época y los acontecimientos de aquellos meses, pero en cuanto a la Ciencia Ficción ¿Dónde está? Cierto que los historiadores conocen lo que va a pasar, con más o menos detalle: dónde van a caer las bombas, qué acontecimientos fueron vitales,... Connie Willis ha querido recrear una época y lo ha hecho, por lo tanto estas novelas podrían ser tanto históricas como de ciencia ficción. 
Por otra parte, Connie Willis ilustra perfectamente el principio de incertidumbre de Heisenberg: los observadores nunca son neutros, por mucho que lo intenten, porque son personas que interactúan con otras personas que sí son "reales" , por así decir, e influyen en sus vidas positiva o negativamente, y ocupan un lugar, actúan y trabajan. Esto es precisamente lo que da juego en la novela: ¿de verdad es posible no cambiar la historia cuando has salvado a alguien? ¿quién salvó a esa persona la primera vez, cuando tú no estabas y la historia transcurrió sin observadores? ¿transcurrió la historia sin observadores?
Cuando terminé Apagón no sabía que había una segunda parte, y me encontré con una ciudad medio destruida y tres historiadores atrapados. Evidentemente, la situación era lo suficientemente interesante como para leer la segunda parte, y lo hice. Ahora que las he acabado las dos puedo decir que he aprendido mucho sobre el Blitz, que Connie Willis escribe bien, pero que yo no puedo aguantar tanta muerte ficticia, tanto ¡huy! que no, que al final no se había caído el edificio, es que el humo era del de al lado, ¡ay! que no se había muerto, que justo justo a esa hora, había cruzado la calle y entrado en un salón de té... 
Cansada, cansada de ver pistas tan gordas de lo que iba a  pasar después que estoy por escribirle a la señora Willis y decirle que siga con la ciencia ficción, con los viajes en el tiempo,... pero que la novela negra no la intente, que deja los costurones de la novela tan a la vista que es imposible no ver las trampas que pones al lector, y de verdad, que no se pueden fingir tantas muertes, tendría que haber una limitación: una cada 50 páginas al menos, diez por novela, una por personaje,... 
Lo mejor: El blitz, aquí dejo enlaces con más información por si a alguien le interesa: