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Con toda la cabeza de Medusa
tiranamente trata mi firmeza;
muéstrame su rigor, y su belleza,
por quien de mil tramas armas usa.

Miro de transformados la confusa
pesadumbre que infaman su dureza;
quiero escusar mi mal, y la pereza
del encanto crüel mi intento escusa.

Quedo de mármol simulacro eterno
a su templo terrible consagrado,
como los que atrevidamente vieron;

y hecho despojo del tirano tierno,
no escusando poder tiranizado,
me ofende como a aquellos que ofendieron.

LA ALFORJA, SAMANIEGO

En una alforja al hombro
 llevo los vicios:
 los ajenos delante,
 detrás, los míos.

 Esto hacen todos;
 así ven los ajenos,
mas no los propios.

                Félix María Samaniego

AL JARDÍN DEL AMOR, WILLIAM BLAKE


Me dirigí al Jardín del Amor
y ví lo que nunca había visto:
En el centro había una Capilla,
allí en los verdores donde solía jugar.

Y las puertas de esta Capilla estaban cerradas
y escrito en la puerta decía "Tú no lo Harás";
Así que me giré hacia el Jardín del Amor
que tantas dulces flores entregara;

Y ví que estaba lleno de tumbas y lápidas
donde debieran haber flores;
Y sacerdotes en túnicas negras haciendo sus rondas,
enlazando con zarzas mis alegrías y deseos.


CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA
El hombre es una cosa vana, variable y ondeante...
MONTAIGNE
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, 
como las leves briznas al viento y al azar.
 
Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe.
 
La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, 
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
 
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
 
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, 
como la entraña obscura de oscuro pedernal:
 
la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas,
 
en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos... 
(¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!)
 
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
 
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, 
que nos depara en vano su carne la mujer:
 
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
 
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, 
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
 
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
 
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día... 
en que levamos anclas para jamás volver...
 
Un día en que discurren vientos ineluctables
 
¡un día en que ya nadie nos puede retener!


Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Allá va la mi señora,
entre todas la mejor;
viste saya sobre saya,
mantellín de tornasol,
camisa con oro y perlas
bordada en el cabezón.
En la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor;
en la su cara tan blanca,
un poquito de arrebol,
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol;
así entraba por la iglesia
relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia,
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro,
en el credo se perdió;
el abad que dice misa,
ha trocado la lición;
monacillos que le ayudan,
no aciertan responder, non,
por decir amén, amén
decían amor, amor.
Altivo intento, sí, pero debido,
vista amarga intentáis de humor y vacía,
bien que copioso venza, noche fría,
tu sagrado silencio su rüido.

Yace de sueño frío, ay, ya vencido
aquel divino peso al claro día.
¡Grande ausencia amenazas, prenda mía,
fábula de escarmiento al mundo has sido!

Id, tristes ojos, a la tumba amada,
ay, no sólo por Lisi lastimosa
solicite a dolor la piedra helada.

Sepan que osaste, ¡oh pena querellosa!
en espacioso llanto desatada,
mostrar dos mares en tan breve losa.

Si quiero por las estrellas
 saber, tiempo, donde estás,
miro que con ellas vas,
pero no vuelves con ellas.

¿Adónde imprimes tus huellas
 que con tu curso no doy?

 Mas, ay, qué engañado estoy,
 que vuelas, corres y ruedas;
tú eres, tiempo, el que te quedas,
 y yo soy el que me voy.


Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
más bellos parecéis a quien os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
¡Ya que así me miráis, miradme al menos!



Albor. El horizonte
entreabre sus pestañas,
y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
Están sobre la pátina
de las cosas. La rosa
se llama todavía
hoy rosa, y la memoria
de su tránsito, prisa.
Prisa de vivir más.
A lo largo amor nos alce
esa pujanza agraz
del Instante, tan ágil
que en llegando a su meta
corre a imponer Después.
Alerta, alerta, alerta,
yo seré, yo seré.
¿Y las rosas? Pestañas
cerradas: horizonte
final. ¿Acaso nada?
Pero quedan los nombres.

ANNA AJMÁTOVA, EPÍLOGO

Anna Ajmátova, por Altman
Ahora sé como se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror,
cómo el dolor traza en las mejillas
rudas páginas cuneiformes,
cómo unos rizos cenicientos y negros
se tornan plateados de repente,
la sonrisa se marchita en los labios dóciles
y en una risa seca tiembla el pavor.
Y no sólo por mí rezo,
sino por quienes permanecieron allí conmigo,
en el frío feroz y en el infierno de Julio,
bajo el muro rojo y ciego.

                    Anna Ajmátova

AGUA, PURO ELEMENTO...


Agua, puro elemento, dondequiera abandonas
tu mansión subterránea, hierbas verdes y flores
de brillante color y plantas con sus bayas,
surgiendo hacia la vida, adornan tu cortejo;
y en el estío, cuando el sol arde, veloces
insectos resplandecen y, volando, te siguen.
Si falta tu bondad, resuella el bosque, y ciervo
y cierva y cazador con su venablo, juntos
languidecen y caen. No deja de sentirse
en el alma turbada tu benigna influencia;
y tal vez en la entraña marmórea de la tierra,
donde sufren tormento espíritus que lloran
gracia y bondad perdidas, tus murmullos apagan
su angustia ya los tuyos mezclan sus dulces cantos.
                                                                William Wordsworth


Pure element of waters! wheresoe'er
Thou dost forsake thy subterranean haunts,
Green herbs, bright flowers, and berry-bearing plants,
--Rise into life and in thy train appear:
And, through the sunny portion of the year,
Swift insects shine, thy hovering pursuivants:
And, if thy bounty fail, the forest pants;
And hart and hind and hunter with his spear,
Languish and droop together. Nor unfelt
In man's perturbed soul thy sway benign; 
And, haply, far within the marble belt
Of central earth, where tortured Spirits pine
For grace and goodness lost, thy murmurs melt
Their anguish,--and they blend sweet songs with thine





Garza, en la sombra,
es mármol tu plumón,
móvil nieve en el viento
y nácar en el sol...


«¡Ah de la vida!»... ¿Nadie me responde?
 ¡Aquí de los antaños que he vivido!
 La Fortuna mis tiempos ha mordido;
 las Horas mi locura las esconde.

 ¡Que sin poder saber cómo ni adónde
 la salud y la edad se hayan huido!
 Falta la vida, asiste lo vivido,
 y no hay calamidad que no me ronde.

 Ayer se fue; mañana no ha llegado;
 hoy se está yendo sin parar un punto:
 soy un fue, y un será, y un es cansado.

 En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.



Abril es el mes más cruel, hace brotar
lilas del interior de la tierra muerta, mezcla
la memoria y el deseo, estremece
las raíces marchitas con lluvia de primavera.
El invierno nos mantuvo calientes, cubriendo
la tierra con nieve de olvido, alimentando
un poco de vida con tubérculos secos.
El verano nos sorprendió, pasando sobre el Starnbergersee
con una cortina de lluvia; hicimos un alto bajo la galería de columnas,
y continuamos a la luz del sol, adentrándonos en el Hofgarten,
y bebimos café, y hablamos durante una hora.
Bin gar keine Russin, stamm' aus Litauen, echt deutsch.
Y cuando éramos niños, pasando una temporada donde el archiduque, 
donde mi primo, él me sacó en un trineo,
y yo estaba asustado. Él dijo, Marie,
Marie, agárrate fuerte. Y para abajo fuimos.
En las montañas, allí uno se siente libre.
Leo, gran parte de la noche, y voy al sur en invierno.

¿Qué son las raíces que se prenden, qué ramas brotan
de estos escombros minerales? Hijo de hombre,
nada puedes decir, o adivinar, ya que sólo conoces
un montón de imágenes rotas, donde el sol golpea,
y el árbol muerto no ofrece refugio, ni el grillo consuelo,
ni la piedra seca rumor de agua. Sólamente
hay sombra bajo esta roca roja,
(ven bajo la sombra de esta roca roja),
y yo te enseñaré algo diferente, tanto de
tu sombra en la mañana avanzando a tus espaldas
como de tu sombra a la tarde creciendo para encontrarte;
yo te enseñaré el miedo en un puñado de polvo.
        Frisch weht der Wind
        Der Heimat zu
        Mein Irisch Kind,
        Wo weilest du?


"Tú me trajiste jacintos por primera vez hace un año;
ellos me llamaban la chica de los jacintos."
- Sin embargo cuando regresamos, tarde, del jardín de jacintos,
tus brazos llenos, y tu pelo húmedo, yo no podía
hablar, y los ojos me fallaban, no estaba
ni vivo ni muerto, y no sabía nada,
mirando en el corazón de la luz, el silencio.
Oed' und leer dar Meer.

Madame Sosostris, famosa clarividente,
tenía un terrible resfriado, pero de todos modos
es conocida como la mujer más sabia de Europa,
con un mazo de cartas muy mordaz. Aquí, dijo ella,
está tu carta, el Marinero Fenicio ahogado,
(Perlas son estos que fueron sus ojos. ¡Mira!)
aquí está Belladonna, la Señora de las Rocas,
la Señora de las situaciones.
Aquí está el hombre de los tres bastos, y aquí la Rueda,
y aquí está el mercader con un sólo ojo, y esta carta,
que está en blanco, es algo que carga a la espalda,
que me está prohibido ver. No encuentro
al Colgado. Teme la muerte por el agua.
Veo multitudes de gente, dando vueltas en círculo.
Gracias. Si ves a la querida Mrs. Equitone,
dile que yo misma le llevo el horóscopo:
uno debe ser así de cuidadoso hoy en día.

Ciudad irreal,
bajo la niebla ocre de un amanecer de invierno,
una muchedumbre fluía sobre el Puente de Londres, tantos,
no tenía ni idea de que la muerte hubiera destruido tantos,
suspiros, cortos e infrecuentes, eran exhalados,
y cada hombre llevaba los ojos clavados un poco por delante de sus pies.
Fluían colina arriba y bajaban King William Street,
adonde Saint Mary Woolnoth daba las horas
con un sonido muerto en la última campanada de las nueve.
Allí vi a alguien que conocía, y le paré, gritando: "¡Stetson!
¡Tú que estuviste embarcado conmigo en Mylae!
Aquel cadáver que plantaste en tu jardín el año pasado,
¿ha empezado a retoñar? ¿Florecerá este año?
¿O ha perturbado su lecho la helada repentina?
¡Manten al Perro lejos de aquí, ya que es amigo de los hombres,
o con sus uñas volverá a desenterrarlo!
¡Tú! hypocrite lecteur! - mon semblabe, - mon frère!"





Acaso allí estará, cuatro costados
Bañados en los mares, al centro la meseta
Ardiente y andrajosa. Es ella, la madrastra
Original de tantos, como tú, dolidos
De ella y por ella dolientes.

Es la tierra imposible, que a su imagen te hizo
Para de sí arrojarte. En ella el hombre
Que otra cosa no pudo, por error naciendo,
Sucumbe de verdad, y como en pago
Ocasional de otros errores inmortales.

Inalterable, en violento claroscuro,
Mírala, piénsala. Árida tierra, cielo fértil,
Con nieves y resoles, riadas y sequías;
Almendros y chumberas, espartos y naranjos
Crecen en ella, ya desierto, ya oasis.

Junto a la iglesia está la casa llana,
Al lado del palacio está la timba,
El alarido ronco junto a la voz serena,
El amor junto alodio, y la caricia junto
A la puñalada. Allí es extremo todo.

La nobleza plebeya, el populacho noble,
La pueblan; dando terratenientes y toreros,
Curas y caballistas, vagos y visionarios,
Guapos y guerrilleros. Tú compatriota,
Bien que ello te repugne, de su fauna.

Las cosas tienen precio. Lo es del poderío
La corrupción, del amor la no correspondencia;
y ser de aquella tierra lo pagas con no serIo
De ninguna: deambular, vacuo y nulo,
Por el mundo, que a Sansueña y sus hijos desconoce.

Si en otro tiempo hubiera sido nuestra.
Cuando gentes extrañas la temían y odiaban,
y mucho era ser de ella; cuando toda
Su sinrazón congénita, ya locura hoy,
Como admirable paradoja se imponía.

Vivieron muerte, sí, pero con gloria
Monstruosa. Hoy la vida morimos
En ajeno rincón. Y mientras tanto
Los gusanos, de ella y su ruina irreparable,
crecen, prosperan.

Vivir para ver esto.
Vivir para ver esto.

                    SONETO Nº 1
Estamos en guerra y el camino es complicado.
Tú, que compartes conmigo los senderos nuestros
El ancho o estrecho, el llano y el empinado
Aleccionados nosotros dos y ambos maestros

Y los dos con el mismo objetivo y huyendo
Conoce lo que yo sé: No es, pues, ese polo
Más que el camino, de forma que uno cayendo
Y el otro dejando caer, obstinado sólo

Por llegar al final, éste desapareciera
¡Jamás reconocible ni en donde preguntar!
Después de que un tanto jadeante anduviera

Lleno de sudor en la sala quedaría.
Para decírtelo ante tal piedra miliar
Encargare´a la musa de la poesía



INSOMNIO

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

saber que duermes tú, cierta, segura
-cauce fiel de abandono, línea pura-,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

Alondra de verdad (1941). Gerardo Diego







"Desnudo sentado", 2001, de Jacob Collins




DESNUDO

Blancos, rosas... Azules casi en veta,

retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
de una sombra secreta.
Pero el color, infiel a la penumbra,
se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
de tan puros tranquilos
que cortan y aniquilan con sus filos
las confusiones viles.
Desnuda está la carne. Su evidencia
se resuelve en reposo.
Monotonía justa: prodigioso
colmo de la presencia.
¡Plenitud inmediata, sin ambiente,
del cuerpo femenino!
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
¡Oh absoluto presente!



Sobre este poema: 

“Dafne a medias”

UN MISERABLE NÁUFRAGO
Se aleja el Continente con bruma hacia más brumas,
Y es ya rincón y runa, derrumbe repetido,
Rumores de cadenas chirriando entre lodos.
Adiós, adiós, Europa, te me vas de mi alma,
De mi cuerpo cansado, de mi chaqueta vieja.
El vapor se fue a pique bajo un mar implacable.
A la vez que las ratas huí de la derrota.
Entre las maravillas del pretérito ilustre
Perdéis ese futuro sin vosotros futuro,
Gentes de tanta Historia que ya se os escapa
De vuestras manos torpes, ateridas, inútiles.
Yo no quiero anularme soñando en un vacío
Que llenen las nostalgias. Ay, sálvese el que pueda
Contra el destino. Gracias, orilla salvadora
Que me acoges, me secas, me vistes y me nutres.
En hombros me levantas, nuevo mundo inocente,
Para dejarme arriba. Y si tuya es la cúspide,
Con tu gloria de estío quisiera confundirme,
Y sin pasado exánime participar del bosque,
Ser tronco y rama y flor de un laurel arraigado.
América, mi savia: ¿nunca llegaré a ser?
Apresúrame, please, esta metamorfosis.
Mis cabellos se mueven con susurros de hojas.
Mi brazo vegetal concluye en mano humana.
                                     Jorge Guillén. Clamor, Maremagnum, 1957


En Maremágnum Jorge Guillén se enfrenta críticamente con los aspectos más conflictivos de nuestro mundo. Tras la experiencia de la guerra civil, desde el exilio, el poeta sigue atentamente la trayectoria de los totalitarismos europeos y denuncia una y otra vez la opresión, la violencia y el terrorismo de la dictaduras. El poeta parece huir de Europa como Dafne de Apolo
…

BORGES, I KING



"Para una versión del I King"

……………………El porvenir es tan irrevocable
……………………Como el rígido ayer. No hay una cosa
……………………Que no sea una letra silenciosa.
……………………De la eterna escritura indescifrable
……………………Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
……………………De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
……………………Es la senda futura y recorrida
……………………El rigor ha tejido la madeja
……………………No te arredres. La ergástula es oscura,
……………………La firme trama es de incesante hierro
……………………Pero en algún recodo de tu encierro
……………………Puede haber una luz, una hendidura
……………………El camino es fatal como la flecha
……………………Pero en las grietas esta Dios, que acecha
……………………………………………………….J. L. Borges