Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos,
más bellos parecéis a quien os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
¡Ya que así me miráis, miradme al menos!



Por las avenidas
de miedo cercadas,
brilla en la noche de azules oscuros,
la ronda de espadas.
Duermen los postigos
las viejas aldabas;
y se escuchan borrosas de canes
las músicas bravas.

Ya los extramuros
y las arruinadas
callejuelas, vibrante ha pasado
la ronda de espadas.

Y en los cafetines
que el humo amortaja,
al sentirla el tahúr de la noche,
cierra la baraja.
Por las avenidas
morunas, talladas,
viene lenta, sonora, creciente
la ronda de espadas.
Tras las celosías,
esperan las damas,
paladines que traigan de amores
las puntas de llamas.

Bajo los balcones
do están encantadas,
se detiene con súbito ruido
la ronda de espadas
Tristísima noche
de nubes extrañas:
jay, de acero las hojas lucientes
se toman guadañas!
¡Tristísima noche
de las encantadas!

Albor. El horizonte
entreabre sus pestañas,
y empieza a ver. ¿Qué? Nombres.
Están sobre la pátina
de las cosas. La rosa
se llama todavía
hoy rosa, y la memoria
de su tránsito, prisa.
Prisa de vivir más.
A lo largo amor nos alce
esa pujanza agraz
del Instante, tan ágil
que en llegando a su meta
corre a imponer Después.
Alerta, alerta, alerta,
yo seré, yo seré.
¿Y las rosas? Pestañas
cerradas: horizonte
final. ¿Acaso nada?
Pero quedan los nombres.

ANNA AJMÁTOVA, EPÍLOGO

Anna Ajmátova, por Altman
Ahora sé como se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror,
cómo el dolor traza en las mejillas
rudas páginas cuneiformes,
cómo unos rizos cenicientos y negros
se tornan plateados de repente,
la sonrisa se marchita en los labios dóciles
y en una risa seca tiembla el pavor.
Y no sólo por mí rezo,
sino por quienes permanecieron allí conmigo,
en el frío feroz y en el infierno de Julio,
bajo el muro rojo y ciego.

                    Anna Ajmátova

AGUA, PURO ELEMENTO...


Agua, puro elemento, dondequiera abandonas
tu mansión subterránea, hierbas verdes y flores
de brillante color y plantas con sus bayas,
surgiendo hacia la vida, adornan tu cortejo;
y en el estío, cuando el sol arde, veloces
insectos resplandecen y, volando, te siguen.
Si falta tu bondad, resuella el bosque, y ciervo
y cierva y cazador con su venablo, juntos
languidecen y caen. No deja de sentirse
en el alma turbada tu benigna influencia;
y tal vez en la entraña marmórea de la tierra,
donde sufren tormento espíritus que lloran
gracia y bondad perdidas, tus murmullos apagan
su angustia ya los tuyos mezclan sus dulces cantos.
                                                                William Wordsworth


Pure element of waters! wheresoe'er
Thou dost forsake thy subterranean haunts,
Green herbs, bright flowers, and berry-bearing plants,
--Rise into life and in thy train appear:
And, through the sunny portion of the year,
Swift insects shine, thy hovering pursuivants:
And, if thy bounty fail, the forest pants;
And hart and hind and hunter with his spear,
Languish and droop together. Nor unfelt
In man's perturbed soul thy sway benign; 
And, haply, far within the marble belt
Of central earth, where tortured Spirits pine
For grace and goodness lost, thy murmurs melt
Their anguish,--and they blend sweet songs with thine




http://media1.rtve.es/resources/TE_VIDEODR/mp3/7/0/1244799019307.mp3

VIDEODROME, RNE3
CINCO METROS CUADRADOS

Álex y Virgina compran un piso sobre plano en una urbanización nueva: El Mirador del Mar. Pero la casa no termina de construirse y ellos, sobre todo Álex, van sucumbiendo ante especuladores, políticos corruptos, amigos aprovechados, listillos, burócratas, familiares escépticos... 
La descomposición de la pareja, la desintegración personal de Álex y la mirada impertérrita que la sociedad ha tenido y sigue teniendo ante casos como el que se muestra, pone al espectador ante un espejo: estamos donde estamos porque cada uno ha puesto su granito de arena. 
Solo que no creo que todos los granitos tuvieran el mismo tamaño.