EL ESCUDO DE AQUILES

Cuando Tetis le entrega a su hijo Aquilles la nueva armadura celestial forjada para él por el Hefesto el Cojo, Homero dedica más de cien líneas a la descripción del gran escudo donde Hefesto ha fraguado las palabras "dos ciudades /de hombres mortales, bellas". Una de las ciudades está en guerra, asediada por "la Discordia y el Tumulto y allí estaba la Parca perniciosa"; la otra, colmada de "bodas y festines" y cortes que dispensan sólo justicia, y no es simplemente una ciudad en paz sino la Ciudad de la paz, rodeada por una "pingüe tierra y extensa de labor" y cosechadores recogiendo el grano maduro. Hay una viña "cargada de racimos":


Y labraba en él
con perfección notable
 el Cojo ilustre un lugar de danza,
semejante a aquel que en otro tiempo
Dédalo construyera en la ancha Cnoso
para Ariadna la de las bellas trenzas.
Allí danzaban mozos y doncellas
que a título de dote valen bueyes,
con las manos cogidas por encima
del puño. Y llevaban las muchachas
sutiles velos, y ellos vestían
túnicas bien tejidas,
ligeramente brillantes de aceite;
además, claro está, bellas coronas
llevaban ellas; y ellos, espadas
de oro que colgaban
de tahalís de plata.
Y unas veces corrían,
impuestos como estaban en el arte
de hacer mover sus pies,
muy fácilmente, como cuando prueba,
sentado, un alfarero
la rueda a las palmas ajustada
de su mano, por comprobar si corre;
y otras veces, en cambio, iban corriendo
en líneas formados,
los unos en dirección de los otros.
Y la gran muchedumbre en derredor,
de pie, se deleitaba contemplando
esta encantadora danza de la rueda;
y dos volatineros, que a la danza
daban principio, hacían cabriolas
por entre ellos, en medio de ellos.

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THE WANDERER, AUDEN


The Wanderer
                                 by W.H. Auden

Doom is dark and deeper than any sea-dingle.
Upon what man it fall
In spring, day-wishing flowers appearing,
Avalanche sliding, white snow from rock-face,
That he should leave his house,
No cloud-soft hand can hold him, restraint by women;
But ever that man goes
Through place-keepers, through forest trees,
A stranger to strangers over undried sea,
Houses for fishes, suffocating water,
Or lonely on fell as chat,
By pot-holed becks
A bird stone-haunting, an unquiet bird.
There head falls forward, fatigued at evening,
And dreams of home,
Waving from window, spread of welcome,
Kissing of wife under single sheet;
But waking sees
Bird-flocks nameless to him, through doorway voices
Of new men making another love.
Save him from hostile capture,
From sudden tiger's leap at corner;
Protect his house,
His anxious house where days are counted
From thunderbolt protect,
From gradual ruin spreading like a stain;
Converting number from vague to certain,
Bring joy, bring day of his returning,
Lucky with day approaching, with leaning dawn.

ULISES, DE TENNYSON



       


ULISES



Nada se gana con que yo, un ocioso
rey junto al fuego quieto del hogar,
rodeado de estériles peñascos,
casado con una mujer ya vieja,
sea el encargado de regir y darles
leyes injustas a este pueblo tosco
que acumula y engorda y que se duerme,
y que no me conoce. Yo no puedo
dejar ya de viajar, voy a beberme
hasta la última gota de la vida:
he disfrutado y he sufrido mucho,
ya sea con aquellos que me amaron
o solo junto al mar, y también cuando
las consteladas ninfas de la lluvia
con ráfagas violentas agitaban
las aguas negras. Yo me hice de un nombre;
de tanto andar con corazón hambriento
mucho vi y conocí: muchas ciudades
y costumbres, y climas, gobernantes,
y no fui despreciado, sino honrado
en todas ellas, y probé el licor
de la feroz batalla, entre mis pares,
lejos, en las llanuras resonantes
de la ventosa Troya. Pertenezco
a todo lo que he visto, y sin embargo
mi experiencia es un arco en el que brilla
un mundo adonde no he viajado aún
y que se aleja siempre que yo avanzo.
¡Qué tedioso poner punto final,
hacer un alto y oxidarse, opaco,
sin relucir brillante por el uso!
¡Como si simplemente respirar
fuera vivir! Cuando una vida, y otra,
y otra después, sería insuficiente.
Ya de la mía va quedando poco,
pero cada hora nueva queda a salvo
del eterno silencio, y además
siempre trae algo nuevo; mala cosa
me sería ocultar mi alma ya gris
pero que se consume en el anhelo
de seguir aprendiendo, como quien
una estrella persigue más allá
del último confín del pensamiento.

Éste es Telémaco, mi propio hijo;
queda a cargo del cetro y de la isla;
siempre lo quise bien, y es criterioso
para llevar a término la empresa
de hacer de este salvaje pueblo un pueblo
civilizado y apacible, poco
a poco, con prudencia, conduciéndolo
a lo que es bueno y útil. Intachable,
abocado a la esfera de lo público,
él no descuidará los dulces ritos
y adorará los Lares de mi casa
cuando yo me haya ido. Que haga él
lo suyo, su trabajo. Yo lo mío.

Ahí está el puerto; el viento hace flamear
las velas de la nave. Ahí brilla oscuro
el ancho mar. ¡Tripulación! Ustedes,
almas que se esforzaron, trabajaron
y pensaron conmigo, almas que siempre
recibieron con júbilo los truenos
o los rayos del sol, siempre oponiéndoles
sus corazones y sus frentes libres –
ustedes ya son viejos, como yo;
pero hay honor en la vejez, trabajos
que realizar en la vejez. La muerte
se cierra sobre todo, pero antes
algún trabajo noble puede hacerse,
algo que no sea indigno de los hombres
que lucharon con dioses. Ya comienzan
las luces a brillar desde las rocas,
termina el día, asciende ya la luna,
sosegados lamentos nos rodean…
No es nunca demasiado tarde, amigos,
para buscar un mundo nuevo, ¡vamos!,
soltemos las amarras, castiguemos
bien dispuestos las ondas murmurantes;
deseo navegar aun más allá
de donde cae el sol, donde se bañan
las múltiples estrellas de Occidente,
hasta que muera. A lo mejor el mar
nos hunde en sus abismos, o quizá
lleguemos a las Islas Venturosas
y veamos de nuevo al gran Aquiles.
Aunque mucho se ha ido, mucho queda,
y aunque ya no tengamos esa fuerza
que en los días pasados sacudió
cielos y tierra, esto que somos, somos:
un mismo ardor de heroicos corazones
menguado por el tiempo y el destino
pero determinado a combatir,
a buscar y encontrar, y no rendirse.

                                       
                                                  Alfred, Lord Tennyson

Y aquí, el poema original:

ULYSSES
Alfred, Lord Tennyson
It little profits that an idle king,
By this still hearth, among these barren crags,
Matched with an aged wife, I mete and dole
Unequal laws unto a savage race,
That hoard, and sleep, and feed, and know not me.
I cannot rest from travel; I will drink
life to the lees. All times I have enjoyed
Greatly, have suffered greatly, both with those
that loved me, and alone; on shore, and when
Through scudding drifts the rainy Hyades
Vexed the dim sea. I am become a name;
For always roaming with a hungry heart
Much have I seen and known---cities of men
And manners, climates, councils, governments,
Myself not least, but honored of them all---
And drunk delight of battle with my peers,
Far on the ringing plains of windy Troy.
I am part of all that I have met;
Yet all experience is an arch wherethrough
Gleams that untraveled world whose margin fades
Forever and forever when I move.
How dull it is to pause, to make an end.
To rust unburnished, not to shine in use!
As though to breathe were life! Life piled on life
Were all too little, and of one to me
Little remains; but every hour is saved
From that eternal silence, something more,
A bringer of new things; and vile it were
For some three suns to store and hoard myself,
And this gray spirit yearning in desire
To follow knowledge like a sinking star,
Beyond the utmost bound of human thought.
This is my son, my own Telemachus,
To whom I leave the scepter and the isle---
Well-loved of me, discerning to fulfill
This labor, by slow prudence to make mild
A rugged people, and through soft degrees
Subdue them to the useful and the good.
Most blameless is he, centered in the sphere
Of common duties, decent not to fail
In offices of tenderness, and pay
Meet adoration to my household gods,
When I am gone.
He works his work, I mine. 
There lies the port; the vessel puffs her sail;
There gloom the dark, broad seas. My mariners,
Souls that have toiled, and wrought, and thought with me---
That ever with a frolic welcome took
The thunder and the sunshine, and opposed
Free hearts, free foreheads---you and I are old;
Old age hath yet his honor and his toil.
Death closes all; but something ere the end,
Some work of noble note, may yet be done,
Not unbecoming men that strove with gods.
The lights begin to twinkle from the rocks;
The long day wanes; the slow moon climbs; the deep
Moans round with many voices. Come, my friends.
'Tis not too late to seek a newer world.
Push off, and sitting well in order smite
the sounding furrows; for my purpose holds
To sail beyond the sunset, and the baths
Of all the western stars, until I die.
It may be that the gulfs will wash us down;
It may be that we shall touch the Happy Isles,
And see the great Achilles, whom we knew.
Though much is taken, much abides; and though
We are not now that strength which in old days
Moved earth and heaven, that which we are, we are---
One equal temper of heroic hearts,
Made weak by time and fate, but strong in will
To strive, to seek, to find, and not to yield. 







VUELVE LA DIVERSIÓN...

¡ESTAMOS DE VUELTA!...OTRA VEZ


 Y no solo por las clases. Quita los cardados. Cambia los relojes por móviles y escucha al profesor: depresión, nuevos aranceles, fracaso,...


 Lástima que aquí no nos lleguen a decir qué protagonista es el que está en prisión:


 

Pero como quedan unas horas, twist and shout!



 (La peli se llama "Todo en un día" una de las otras dos o tres en las que logró colarse la prota de Dirty Dancing.)
                    SONETO Nº 1
Estamos en guerra y el camino es complicado.
Tú, que compartes conmigo los senderos nuestros
El ancho o estrecho, el llano y el empinado
Aleccionados nosotros dos y ambos maestros

Y los dos con el mismo objetivo y huyendo
Conoce lo que yo sé: No es, pues, ese polo
Más que el camino, de forma que uno cayendo
Y el otro dejando caer, obstinado sólo

Por llegar al final, éste desapareciera
¡Jamás reconocible ni en donde preguntar!
Después de que un tanto jadeante anduviera

Lleno de sudor en la sala quedaría.
Para decírtelo ante tal piedra miliar
Encargare´a la musa de la poesía



INSOMNIO

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

saber que duermes tú, cierta, segura
-cauce fiel de abandono, línea pura-,
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

Alondra de verdad (1941). Gerardo Diego






EL DISCÓBOLO DE MIRÓN

Mirón nació en Eleuteras, ciudad situada entre el Ática y Beocia, trabajó fundamentalmente con el bronce. Las fuentes literarias le atribuyen gran cantidad de obras, pero la más famosa era una vaca de bronce expuesta en la Acrópolis que podía confundirse con una vaca real.
El Discóbolo es una obra del siglo V A.C., entre los años 460-450. El estilo es griego clásico y está realizada mediante fundición en bronce. 
COMPOSICIÓN:
El artista imprimió un gran dinamismo al cuerpo del Discóbolo, eligiendo el momento en  que el atleta sitúa el disco hacia atrás, paso previo e inmediato al enderezamiento de su cuerpo para lanzarlo.
El objetivo de Mirón no era ser fiel a la realidad; de hecho, la postura responde más a la impresión de movimiento que quería trasmitir que a la posición real que adoptaban los lanzadores de disco. Este artista realizó un gran esfuerzo por distanciarse del hieratismo de la época arcaica y se convirtió en el escultor del movimiento.
Mirón dedicó especial atención al estudio de la tensión entre las diversas formas geométricas que configuran el cuerpo. La composición del Discóbolo está pensada a partir de triángulos y curvas: la cabeza, las caderas y los pies formas una media circunferencia que se opone -en un equilibrio precario, responsable en gran parte de la sensación de movimiento- a la otra media circunferencia que dibujan los brazos extendidos: el derecho, hacia atrás, para coger impulso, y el izquierdo, apoyado sobre la rodilla derecha. También es apreciable una línea dinámica en forma de zigzag que va del disco hasta la parte derecha de la espalda, de ésta a la cadera, de la cadera a la rodilla y de la rodilla al pie levantado.
Además de utilizar complicadas formas geométricas para dinamizar la figura, Mirón consiguió el extraordinario ritmo del Discóbolo al representar los rasgos más característicos del cuerpo de un individuo según el modelo de los antiguos egipcios. Así, como se observa en las pinturas egipcias, el torso es visto frontalmente, mientras que piernas y brazos se plasman de perfil.
CONTENIDO
El Discóbolo representa a un joven en su máxima plenitud física -ilustra el ideal atlético de la época- a punto de lanzar el disco.
El mérito del artista reside en el hecho de haber elegido un modelo humano en una actitud que hiciera creíble y natural la postura forzada. A pesar de ello, si alguien intentara lanzar el disco partiendo de esta postura, lo que conseguiría es que éste le cayera a los pies, ya que la escultura fue hecha para crear la ilusión de movimiento y no para mostrar la técnica de los lanzadores de la época.
Luciano, escritor griego del siglo II d.C, describió la obra: " encorvado en la postura de quien se prepara a lanzar, vuelto hacia la mano que sostiene el disco y doblando un poco la otra rodilla, como dispuesto a levantarse y lanzar". Por esta cita sabemos que la única copia romana del Discóbolo conservada con la cabeza correcta es la conocida como copia Lancelotti del Museo Romano delle Terme, hecha en mármol.
El Discóbolo supuso un avance decisivo en el estudio del movimiento, de la tensión muscular y de la integración de la figura en el espacio. Pero todos estos logros estuvieron regidos por el principio de la plástica clásica: la frontalidad del punto de vista.
Los escritores antiguos reconocieron el empeño de Mirón por reproducir la realidad, captar el movimiento, buscar nuevas formas y respetar la simetría, pero censuraron su desinterés por los aspectos emocionales y la obsesión por los detalles superficiales.
El Discóbolo pertenece a la época del Clasicismo inicial y, en consecuencia, aún muestra algunas características del periodo arcaico: la cabeza conserva reminiscencias de la inmovilidad del estilo anterior, la sonrisa se parece todavía a la expresión característica de los kouroi y los cabellos semejan un casco de pequeños rizos uniformes.
El original (perdido), era de bronce. Esta técnica permitió a Mirón plantear figuras metálicas en posiciones de difícil equilibrio, mientras que a las copias de mármol había que añadirles soportes para evitar que se rompieran.

DETALLES
  • Movimiento: Lo que hace a esta escultura diferente a las demás es que aquí se empieza a romper con la frontalidad. El movimiento se ve sobre todo en el momento que se retrata; es el momento de concentración para lanzar el disco, donde las articulaciones se flexionan.
  • Arcos: El movimiento lo generan sobre todo dos arcos imaginarios. Uno va de los hombros, cabeza y llega hasta el pie levantado; otro va desde la cabeza, por la espalda hasta el otro pie. Son líneas curvas, lo que producen un gran dinamismo.
  • Anatomía: Como toda escultura griega clásica que se precie, hay un profundo estudio de la anatomía.
  • Cara: Aunque en el cuerpo se intenta dar movimiento, en la cara aún encontramos signos de frontalidad e hieratismo. Su cara no responde al esfuerzo que refleja el cuerpo, siendo un rostro sereno, vacío de sentimiento.
  • Discóbolo: El discóbolo significa el Lanzador de disco. Algunos teóricos afirman que este lanzador era Hyakinthos, atleta griego del que se había enamorado Apolo y que había asesinado con un disco.
  • Color: Aunque muchos no lo piensen, la mayoría de la escultura y la arquitectura griega que ha llegado a nosotros en blanco inmaculado, originariamente estaba policromada con colores vivos.